sábado, 25 de abril de 2009

La Espiritualidad


El ser humano es incapaz de efectuar un movimiento que no signifique alguna ganancia para él. Esta ganancia es el combustible que lo mantiene en marcha. Puede ser a corto o largo plazo. Si uno siente que no habrá beneficio presente ni futuro, detendrá inmediatamente su accionar. El ser humano no puede existir sin sentir que ganará algo.

La Cabalá enseña al hombre a recibir. Para lograr la espiritualidad, toda persona debe expandir su voluntad de recibir y no desviarse de ella. Debe desplegar su voluntad de absorber todos los mundos, incluido éste. Es el propósito para el cual fuimos creados. No hace falta volverse monje, asceta o retirarse de la vida. El judaísmo, por el contrario, obliga al hombre a casarse, tener hijos, trabajar y llevar una vida plena, pues el mundo está construido para conducirnos de modo adecuado y preciso al mejoramiento.

Sin embargo, debe aprender a recibir, a utilizar correctamente su voluntad sin limitarla. Nada debe ser abandonado, todo ha sido creado por algún motivo y no es necesario apartarse de la vida.

Puede suceder que alguien que comienza a estudiar la Cabalá no tenga sentimientos espirituales y se lance al estudio con la ayuda de su intelecto. Pero es el corazón el que debemos abrir mediante nuestro intelecto. Un corazón desarrollado discrimina lo correcto de lo incorrecto y nos conduce naturalmente a las acciones y decisiones correctas.

los cabalistas comienzan por enseñar espiritualidad en pequeñas dosis para que los estudiantes acrecienten su voluntad de recibir más Luz, más conciencia y más percepción espiritual. Una voluntad más poderosa trae aparejados más profundidad, mayor comprensión y mayores logros, permitiendo que la persona alcance su mayor nivel posible de espiritualidad, hasta las raíces de su alma.

¿Quién Puede Estudiar Cabalá?

Cuando le preguntaron a Rav Kook (gran cabalista del siglo XX y primer Rabino en Jefe de Israel) quién podía estudiar Cabalá, su respuesta fue inequívoca: “Cualquiera que quiera hacerlo.” En los últimos cien años todos los cabalistas sin excepción afirmaron claramente en distintas circunstancias que hoy la Cabalá está abierta a todos. Más aún, dijeron que es una herramienta necesaria para resolver la crisis global que ellos habían pronosticado que llegaría y que estamos viviendo hoy día.

De acuerdo a todos los cabalistas, los días del ocultamiento de la Cabalá ya han terminado. La sabiduría de la Cabalá había estado oculta previamente debido a que los cabalistas temían que fuera malinterpretada y utilizada incorrectamente. Y ciertamente, lo poco que ha podido filtrarse a dado origen a todo tipo de conceptos erróneos acerca de la misma. Hoy, en cambio, esta ciencia se está abriendo a todo aquél que quiera aprender, debido a que los cabalistas afirman que nuestra generación está lista para entender el verdadero significado de la Cabalá y para corregir la mal interpretaciones pasadas.

¿Qué es lo que enseñan los Libro de Cabalá?

Los libros de Cabalá enseñan la estructura de los mundos espirituales, y cómo cada uno de nosotros puede alcanzarlos. Un libro de Cabalá puede ser comparado con una guía turística. Si uno desea viajar a una ciudad nueva probablemente quiera usar una guía turística que le indique cuáles son los mejores lugares para visitar, las mejores tiendas de café, los mejores clubes, y adónde no quisiéramos ir debido a que no nos gustará lo que allí encontraremos.

De forma similar los libros de Cabalá nos dicen cómo están construidos los mundos espirituales, cuáles “lugares” son más divertidos, y cuáles no lo son. Claro que éstos no son lugares físicos, sino estados espirituales que cualquier cabalista experimenta.

Otra cosa que los libros de Cabalá nos indican es cómo encontrar la realidad espiritual. Si queremos ir a algún lado en este mundo, necesitamos un mapa a ese lugar y una guía turística para estudiar al lugar en sí. En la espiritualidad los libros de Cabalá nos harán todo el trabajo: nos muestran dónde está el mundo espiritual, nos conducen hasta allí, y nos muestra el entorno.

viernes, 24 de abril de 2009

¿Por qué estoy en busca de la espiritualidad?


Por qué siento esta ansia de encontrar algo más o diferente a lo que la vida diaria me ofrece? La Cabalá formula la pregunta de otra manera: ¿Cómo surge el deseo de alcanzar la fuerza superior?

La humanidad ha evolucionado a través de muchas vidas; primero, pareciéndose a los animales, con deseos sólo de comida, familia, sexo y techo; luego, desarrollándose mediante las diversas etapas de riqueza, poder, honor y conocimiento.

En la primera etapa de desarrollo del individuo sus únicos deseos son tener comida, familia, sexo y cobijo. Incluso una persona totalmente aislada siente estos deseos y trata de satisfacerlos. Los deseos condicionados por la influencia de la sociedad (deseos de riqueza, poder y honor) surgen en la siguiente etapa.

Posteriormente, llega el deseo del conocimiento. Las ciencias florecen al querer descubrir de dónde viene todo, para encontrar nuestras raíces. Este deseo de conocimiento, sin embargo, todavía se encuentra dentro del marco de nuestro mundo.

Únicamente a partir de la siguiente etapa, el ser humano desea conocer su origen, su esencia, el significado de su vida. “¿De dónde vengo?” “¿Quién soy?” “¿Qué es lo que soy?” Estas interrogantes provocan malestar y confunden a la persona.

Los seres humanos son naturalmente egoístas. Todos nuestros deseos, que motivamos nosotros mismos, ansían ser satisfechos. Literalmente ejercen presión sobre nosotros controlando cada uno de nuestros movimientos. La cumbre del egoísmo en nuestro mundo es el deseo de lograr el conocimiento de aquello que está por encima de nosotros.

¿Cuál es la fuente de los deseos y cómo aparecen? La fuente de los deseos es el sufrimiento. Pasar de un deseo a otro ocurre únicamente bajo la influencia del sufrimiento. Si me encuentro en un estado de equilibrio me siento cómodo y todo parece ir sobre ruedas. Entonces, aparece un nuevo deseo y ya siento que algo me falta. Ahora quiero una experiencia nueva, así es que hago lo necesario para satisfacer ese deseo... y este proceso se repite una y otra vez. En otras palabras, paso mi vida persiguiendo nuevos placeres.

Nacemos en este planeta, vivimos y morimos intentando satisfacer nuestros incontables deseos. Sólo después de muchas vidas llegamos a un estado en el que sólo nos queda un último deseo: regresar a nuestro origen, al sentido de nuestras vidas. Cuando surge este deseo, que es el principal, todo lo demás parece innecesario y sin sentido. El individuo se deprime, sintiéndose emocional y espiritualmente vacío como si nada en este mundo pudiera darle felicidad. La vida parece sin sentido y carente de algo real... “¿Cuál es el propósito de mi existencia?” “¿Por qué estoy vivo?” Estas son las preguntas que llevan a las personas a buscar la Cabalá.

¿Por qué la Cabalá es el único remedio para el sufrimiento?


Pregunta: ¿Si la Cabalá es el único remedio que revela la causa del sufrimiento del hombre y provee el método de corrección, entonces por qué los cabalistas la han ocultado por tanto tiempo?

Mi respuesta: Ellos esperaron que nuestro egoísmo madurara.

Pregunta: ¿Es verdad que sólo la Cabalá puede remediar la depresión?

Mi respuesta: Es cierto en los casos en que la depresión no es una condición médica sino que proviene de una falta de propósito en la vida.

Pregunta: Sentimos el dolor y el sufrimiento con la finalidad de corregirnos. ¿Y respecto a los animales? ¿No sufren ellos también?
Mi respuesta: Todos sufren como parte de del deseo común que fue creado. Sin embargo, la corrección es posible sólo en la parte del deseo llamado “hombre”, porque esta parte tiene consciencia: el sentido de nuestro prójimo (el medio, el grupo, el Creador).

Cada uno de nosotros puede cambiar al mundo con sus pensamientos


Recibí una pregunta: Usted dice que si no alcanzamos la corrección, llegará la hambruna. Eso queda claro en el nivel global. Sin embargo, ¿Qué puede hacer una persona normal? ¿Qué puede hacer en la práctica, si no tiene oportunidad de influir al mundo?

Mi respuesta: Más que nada, afecta al mundo con sus pensamientos, puesto “que todo se discierne en el pensamiento”. Nuestras conexiones no ocurren a través de los cables eléctricos de Internet, las ondas de sonido de nuestras voces, la imagen en la pantalla de la computadora o en los contactos físicos. La conexión entera sucede en nuestros deseos.

El Creador no creo nada aparte del deseo. Nosotros percibimos diferentes niveles del desarrollo del deseo como la sustancia de este mundo: la materia inanimada, vegetativa y animada, en forma de gases, líquidos, sólidos y plasma. Pero, todo eso está sólo en nuestra imaginación. Nos imaginamos que existimos en el tiempo, el movimiento y el espacio.

Sin embargo, todas estas cosas no son reales. Es tan solo la forma en que la realidad se bosqueja en nuestros atributos no corregidos. Sin embargo, más allá de la imagen visible de la realidad, la fuerza operativa es el deseo. Por lo tanto, cada persona, sin importar qué tan apartada se encuentre de los demás, existe en este sistema e influye a todos con sus pensamientos y con su deseo

jueves, 23 de abril de 2009

¿Quieres saber porque te sientes mal?..


El dolor nos empuja hacia adelante. Ya sea que nos sintamos deprimidos, vacíos o confundidos, todos estos sentimientos desagradables aparecen para hacernos reflexionar acerca de su razón y propósito.

En nuestro mundo, tan sólo vemos la capa externa de la realidad. No percibimos lo que se oculta detrás de la naturaleza, la sociedad, una persona o el cosmos y no tenemos control alguno sobre ninguno de ellos.

Como en los bordados, las puntadas y los hilos atraviesan todo el entramado y el diseño sólo podemos verlo en el reverso. De igual forma, no vemos la relación entre los acontecimientos en nuestra realidad, únicamente sabemos que “algo pasó de pronto por alguna razón”.

¿Cómo puedo saber las consecuencias de mis actos? De repente, sufro un revés y no comprendo por qué ocurrió o de dónde provino. “¿En dónde me equivoqué?” “¿Qué hice para merecer esto?” Y hasta “¿Qué caso tiene todo?”

Cualquiera puede interpretar la razón de su propio dolor o el de los demás según su criterio. Pero todos estamos de acuerdo en que el dolor nos hace pensar sobre su causa y propósito, que desde el punto de vista de la Cabalá es uno y el mismo.

La ciencia de la Cabalá nos dice que sólo hay una razón de todo el dolor, para que nos preguntemos cuál es su significado. Podemos utilizar estas interrogantes para elevarnos de nuestro nivel de existencia terrenal, donde se encuentran escondidas las causas, hasta un nivel de existencia superior, donde la razón del sufrimiento es revelada.

La ciencia de la Cabalá nos otorga la oportunidad de descubrir que existe una fuente de vida: la Luz Superior, el Creador, y lograr la adhesión con esta fuente. Tales preguntas acerca del origen del dolor, el propósito del sufrimiento y el sentido de la vida conducen a una persona a la Cabalá.

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